¿Hasta donde?

 

Siempre he tenido un conflicto con saber hasta donde tengo que hacer y hasta donde tengo que esperar a que Dios haga.

No quiero ser irresponsable dejando todo al “ahí se va”. Por otro lado, quiero depender de la mano de Dios.

Lo que si tengo muy claro son algunas cosas.

1.- La mano y la bendición de Dios son indispensables para prosperar.

Cuando escuchamos la palabra “prosperar” lo primero que viene a la mente es dinero, pero no precisamente.

2.- Yo tengo el poder de decidir.

No me puedo escapar de las consecuencias de mis decisiones. Por eso tengo que decidir lo mejor que pueda.

3.- Nadie llegara mas lejos de lo que Dios lo deje llegar.

Dios es el que da las oportunidades, la fuerza y la salud. “En vano va el jinete a la batalla si Dios no esta con él”, dijo Jesús.

¿En donde esta la línea que divide mi responsabilidad y hasta donde tengo que esperar a que Dios se mueva? Aun es un misterio para mi.

Espero no ser el único.

Bendiciones.