La Verdadera Independencia

LaVerdaderaIndependencia

Cada Septiembre se festeja la independencia de varios países de América Latina. Celebramos que, de alguna manera como nos dice la historia, nos liberamos de otro país el cual nos oprimía y dictaba nuestro destino. Celebramos que podemos hacer ahora si, como nación, lo que queremos.

Sin embargo pareciera que la opresión no cambio, solo cambiaron los protagonistas. Ahora no es otro país, sino otros personajes de entre nosotros mismos.

En la épica película “El Señor de los Anillos”, todos quisieran tener el anillo para usar su poder para ayudar al mundo. Sin embargo, cada vez que alguien se pone el anillo, este logra sacar lo peor de cada persona. Pienso que muchas veces eso sucede con la mayoría de las personas al llegar al poder.

Podemos darle muchas vueltas al asunto. Podemos reclamar, hacer marchas y juntar firmas. El asunto es que dentro de nosotros mismos, dentro de nuestro corazón sabemos que no son exactamente las personas que están en el poder las que tienen el problema, porque pareciera que cualquiera que llegue al poder va a hacer lo mismo. Hay una desconfianza general. El problema va mas allá de eso. El problema esta en nosotros y dentro de nosotros. El problema esta en la cultura y en nuestros corazones.

Si en nuestros corazones, en nuestra vida diaria estamos acostumbrados a mentir, robar o a sobornar; si estamos acostumbrados a pisar sobre los demás para llegar a algún lugar, a criticar, a ser desleales, no importan los cambios gubernamentales, estaremos nuevamente donde mismo.

¿Es eso lo que nos describe como cultura?

Independencia significa libertad. Pero la verdadera libertad no es hacer lo que yo quiera, sino hacer lo correcto.

Jesús dijo estas increíbles palabras a su mismo pueblo, el pueblo judío en un momento en que eran oprimidos por los Romanos: Juan 8:32 (NVI)

“y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.”

Soy una persona religiosa. He dedicado mi vida a estudiar teología y conocer a Dios. Mi trabajo en esta tierra es hablar de esos valores intangibles como el amor, la esperanza y la fe entre otros. Lo mismo que enseño Jesús. Creo que estos tienen el poder de cambiar la vida y el corazón de cualquier persona que los abraza y vive por ellos. Si tienen el poder de cambiar a una persona, pueden cambiar a una familia. Y si cambian a muchas familias, puede cambiar a una comunidad y a una nación. A nadie le hace daño el amor, perdonar o dar sin esperar algo a cambio. Al contrario.

Al final del día no se trata de religión. Se trata del ser interior, del corazón de cada uno de nosotros, de la cultura en la que vivimos.

La verdadera independencia no comienza con un cambio en nuestros gobernantes.

La verdadera independencia comienza en el corazón de cada uno de nosotros.

Si eso no cambia en la cultura, no importa que suceda en las esferas de poder, muy difícilmente habrá una verdadera independencia.