Tienes la obligación de ir, pero no de regresar.

 

Hace poco escuche esta historia de mi amigo  y Pastor Jud Wilhite. Creo necesario compartirla.

En la costa este de los Estados Unidos hay un museo en la Isla Nantucket. Esta dedicado a un grupo de personas que estaban involucrados de una manera voluntario en ser salva vidas hace ya algunas generaciones atrás. Se hicieron llamar “The Life Saving Society“ (La Sociedad Salva Vidas).[quote style=”boxed” float=”right”]Tienes la obligación de ir pero no tienes la obligación de regresar”.[/quote]

Aparentemente donde ellos vivían, cerca del área de Massachusetts, con las tormentas del Atlántico y las rocosas playas, los barcos se encontraban muchas veces en problemas a solo una milla de la orilla. Mucha gente corría el riesgo morir ahogada. Este grupo de voluntarios se unieron y decidieron dedicarse a salvar vidas. Colocaron puntos de ayuda los cuales llamaron “refugios” por toda la orilla del mar. En ellos básicamente había equipo de rescate. Había vigías voluntarios en cada punto que observaban el mar. Cuando una embarcación encallaba, se hundía o estaba en problemas, arriesgaban su vida para salvar a personas que no conocían. Gente desconocida. Su motivación no era el dinero. Lo hacían porque valoraban la vida humana. Su slogan era “tienes la obligación de ir pero no tienes la obligación de regresar”. Estaban atentos a lo que pasaba en las orillas del mar. Salvaron muchas vidas. Es una historia increíble de valor y preocupación por el prójimo.

Pero con el paso del tiempo algo comenzó a suceder. Eventualmente la Guarda Costera se comenzó a hacer cargo de esta responsabilidad que este grupo de personas de una manera voluntaria inicialmente la habían hecho suya. Por un tiempo se asociaron con la Guarda Costera. Seguían saliendo a salvar vidas.

Poco a poco dejaron de mandar vigías a sus puestos y los voluntarios dejaron de ir a salvar vidas al mar. No podían deshacer la sociedad nada mas así. Se continuaron reuniendo como “The Life Saving Society“. Aun el día de hoy se juntan a tener comidas, tiene comunión unos con otros, tienen un presupuesto, dan reconocimientos a otros y hacen muchas cosas para ayudar a la comunidad. El único problema es que ya no se dedican a salvar vidas. Lo mas seguro es que nunca mas lo volverán a hacer.

Amigos, esto nos puede pasar a nosotros. Le puede pasar a la Iglesia. No en un mes o en un año, sino lenta y sutilmente podemos comenzar a desviarnos de nuestra misión.

Nos podemos seguir juntando. Podemos tener presupuesto en la Iglesia y personas de tiempo completo. Podemos tener comunión y hacer muchas otras cosas maravillosas e increíbles, y aun así simplemente no dedicarnos la razón que nos da sentido de ser: salvar vidas.

Si no estamos amando activamente a nuestro prójimo, a nuestros vecinos, a aquellos que están heridos y con necesidad de encontrar a Dios, si no estamos buscando a aquellos que su barco se esta hundiendo y se están ahogando y no los ayudamos, si no estamos agresivamente alcanzando y compartiendo la Buena noticia de la gracia de Dios a sus vidas, nos puede pasar lo mismo que a “The Life Saving Society“.

Es triste, pero creo que ya sucede en muchos lados.